AMAR Y SER AMADOS


Amar y ser amados es uno de los deseos o anhelos más universales. Pero en el intervienen complejos procesos psicológicos,  físicos y espirituales.  Que nos aproximan o alejan de la experiencia que nos hace plenos, nuestra naturaleza es el amor y parece que lo olvidamos.

Conversando con un entrañable amigo el me comentaba que el dinero era la felicidad, yo que no creo en eso, le conteste sobre celebridades muy adineradas que fueron y son profundamente infelices, tan infelices que es del dominio público su infelicidad. Esto  me impulso hoy a escribir sobre el amor en nuestra vida.

Todos conocemos la definición maravillosa del amor, “… El amor es magnánimo, generoso, comprensivo, lleno de luz, sólo desea y procura el  bien, ayuda a crecer y a ser feliz, tanto a uno mismo como a los demás …”  a pesar de ser tan especial esta descripción se queda muy corta, ya que en verdad el amor no es algo tangible, ni material, es una condición del espíritu y una expresión de la emocionalidad por lo tanto, no se puede describir, ni medir, con métodos tradicionales, únicamente podemos ver sus expresiones y manifestaciones.

Podemos tener una visión enamorada de la vida y del mundo (que suele ser mi forma de relacionarme con todo) pudiendo amar a muchas personas y circunstancias a la vez, lo que es diferente del amor de pareja que tiene condiciones de exclusividad, pero que en modo alguno debería tener condición de apego, pertenencia, posesión, así como  otras manifestaciones que en verdad sólo nos conducen al sufrimiento y nos alejan del verdadero amor, amar no es sacrificio, apego, ni adicción afectiva, amar no es depender.

Por otra parte el amor para ser autentico debe ser sanamente orientado hacia nosotros mismos, antes de proyectarlo o tratar de entregarlo a otros, es imposible dar aquello que no tenemos, por lo tanto amarnos, valorarnos  y respetarnos  es el ingrediente más importante para establecer relaciones saludables con todo aquello que atraemos a nuestra existencia.

Cuando queremos establecer una relación de pareja primero debemos construir una  relación armónica y amorosa con nosotros, saber quién en verdad somos, qué esperamos de la vida, cuales son nuestros intereses, hacia donde queremos dirigirnos y con qué tipo de personas queremos relacionarnos.

Cuando esto no ocurre, entramos en relaciones disfuncionales, que solo responden a un patrón de conducta generalmente codependiente.   Antes de establecer pareja, nos conviene desarrollar nuestra parte espiritual, que no es lo mismo que nuestra religiosidad, sanar nuestra relación con nuestros padres, aceptarnos como somos, sin dejar de trabajar en ser la mejor versión de nosotros mismos que podamos ser.

Atraemos a nuestra vida lo que somos,  así pues, mientras menos evolución espiritual y emocional tengamos no podremos atraer hacia nosotros la pareja soñada, para que la pareja ideal llegue primero debemos trabajar en convertirnos en una persona emocional, psíquica y materialmente equilibrada.

Asume la responsabilidad de tu crecimiento personal

conviértete en la mejor versión de ti mismo que puedas ser.

 

Yeni Pérez

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